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Ameghino y el Hombre Fósil de las Pampas

Por cruce · · 10 min lectura

En la inmensidad de la llanura pampeana, donde el subsuelo guarda secretos de eras pasadas, un joven autodidacta y apasionado llamado Florentino Ameghino se embarcó en una búsqueda que cambiaría para siempre la paleontología argentina. A fines del siglo XIX, mientras el país se forjaba, Ameghino recorría las barrancas de los arroyos y ríos bonaerenses con una convicción inquebrantable: encontrar la prueba de la existencia de un hombre prehistórico en América del Sur. Su hallazgo más célebre y controvertido, el del Arroyo Frías en Mercedes, no solo lo enfrentó con la élite científica de su tiempo, sino que también desató un debate cuyas ondas expansivas llegan hasta nuestros días, recordándonos que la exploración de nuestro pasado geológico y humano es una aventura llena de desafíos y revelaciones.

¿Qué fue lo que hizo Florentino Ameghino?
Florentino Ameghino es una insignia de la paleontología y antropología en nuestro país y a nivel internacional. Su labor aportó a la ciencia el conocimiento de más de 6.000 nuevas especies fósiles, las cuales acompañó con agudas interpretaciones.

El Descubrimiento que Desafió a la Ciencia

Ameghino consideraba el hallazgo del Arroyo Frías como su descubrimiento más importante. No se trató de un único evento, sino de dos momentos clave. El primero ocurrió en 1870, cuando un joven Ameghino de apenas 16 años encontró un esqueleto casi completo y articulado a nivel del agua, aprovechando una gran sequía. Sin la experiencia que ganaría después, vendió estos restos a un comerciante de fósiles y su rastro se perdió en Europa.

Sin embargo, la historia no terminó allí. Entre 1872 y 1874, con más conocimientos y una metodología más rigurosa, Ameghino regresó al mismo sitio. Esta vez, la excavación fue monumental. Ayudado por peones y aconsejado por el profesor Giovanni Ramorino, llegó a cavar más de un metro y medio por debajo del lecho del arroyo. Lo que encontró fue extraordinario: restos humanos desarticulados, mezclados con carbón vegetal, tierra quemada, artefactos de piedra y, crucialmente, huesos de megafauna extinta como los gliptodontes. Para Ameghino, la evidencia era irrefutable. Todo estaba mezclado en capas geológicas que él identificó como “Pampeano Superior”, atribuyéndoles una edad del Plioceno. Estaba convencido de haber encontrado al hombre terciario, un ser humano que había convivido con bestias prehistóricas millones de años antes de lo que nadie se atrevía a imaginar.

La Polémica con la Sociedad Científica Argentina

Con la certeza de tener en sus manos una prueba revolucionaria, Ameghino buscó el reconocimiento de la comunidad científica de Buenos Aires. Sin embargo, se topó con un muro de escepticismo y rivalidad. La Sociedad Científica Argentina (SCA), influenciada por figuras dominantes como Germán Burmeister, Francisco P. Moreno y Estanislao Zeballos, recibió sus afirmaciones con desconfianza.

El punto de quiebre ocurrió en 1876. La SCA envió una comisión, liderada por Zeballos, para verificar los hallazgos en la zona del río Luján. Pero cometieron un error geográfico garrafal: en lugar de ir al Arroyo Frías, cerca de Mercedes, inspeccionaron la Cañada de Rocha, a más de 30 kilómetros de distancia y cerca de Luján. Al no encontrar nada que respaldara las audaces afirmaciones de Ameghino en un sitio que no era el correcto, concluyeron que el joven naturalista había cometido “un error fundamental”, atribuyendo una edad remotísima a capas geológicas muy recientes. Esta conclusión, basada en una confusión, estigmatizó el trabajo de Ameghino durante décadas y lo privó de la credibilidad que tanto anhelaba. A pesar de sus insistentes invitaciones para que visitaran el sitio correcto y vieran las pruebas con sus propios ojos, la élite científica porteña prefirió el silencio y el rechazo, obligando a Ameghino a llevar “su pleito” a Europa, presentando su colección en la Exposición Universal de París de 1878 en busca de la validación que su propio país le negaba.

¿Qué plantea el argentino Florentino Ameghino?
Ésta sostiene que los mamíferos se originaron en la Patagonia y desde allí se dispersaron hacia el resto del planeta en cuatro eventos principales: Cretácico hacia Australia, Cretácico-Eoceno hacia África, Oligo-Mioceno hacia África y Mioceno-Plioceno- Cuaternario hacia América del Norte.

Giovanni Ramorino: El Mentor con Visión Europea

En medio de este clima de hostilidad, Ameghino no estaba completamente solo. Contó con el apoyo crucial de Giovanni Ramorino, un profesor italiano de la Universidad de Buenos Aires. Ramorino no era un académico cualquiera; había sido protagonista en Europa de los acalorados debates sobre la existencia del “hombre terciario”. Estaba familiarizado con las pruebas que se discutían en el viejo continente, como las marcas de corte en huesos de animales extintos y la fractura intencional para extraer la médula, precisamente el tipo de evidencia que Ameghino encontraba en las barrancas del Luján.

La influencia de Ramorino fue fundamental. No solo asistió a Ameghino en las excavaciones del Arroyo Frías, sino que le proporcionó el bagaje intelectual y la confianza para interpretar sus hallazgos sin los prejuicios que dominaban la ciencia local. Ramorino representó un puente directo con las ideas más avanzadas de la prehistoria europea, permitiendo que el joven Ameghino viera sus descubrimientos no como anomalías, sino como piezas de un rompecabezas global sobre los orígenes de la humanidad. Su apoyo fue un pilar en los años formativos de Ameghino, impulsándolo a defender sus ideas con una convicción que, de otro modo, podría haberse visto aplastada por el establishment.

La Estratigrafía de Frías: Un Error de Interpretación

¿Por qué Ameghino estaba tan seguro de la antigüedad pliocénica de sus hallazgos? La clave está en su interpretación de la geología local. Él observó que los restos humanos y de megafauna se encontraban en una sucesión de capas de sedimento rojizo, muy compactas, que él denominó “Pampeano Superior”. Para él, estas capas eran parte del sustrato antiguo de la pampa, depositadas mucho antes de la formación de los valles y arroyos actuales. Creía que eran anteriores a las capas verdosas del “pampeano lacustre” que veía en otros sitios. Por lo tanto, si el hombre estaba allí, tenía que ser increíblemente antiguo.

La geoarqueología moderna, con herramientas como la datación por radiocarbono (14C) y la luminiscencia ópticamente estimulada (OSL), ha reescrito esta historia. Hoy sabemos que Ameghino, a pesar de su brillante capacidad de observación, cometió un error de correlación. Esas capas rojizas no son del Plioceno, sino del Pleistoceno tardío. Las dataciones directas realizadas sobre los restos humanos de Frías II los sitúan en torno a los 10.300 – 12.750 años antes del presente. Esto significa que el “Hombre de Frías” no era del Plioceno, sino uno de los primeros pobladores del Holoceno temprano, contemporáneo a la transición climática que vio la extinción de la megafauna.

Tabla Comparativa: Interpretación del Sitio Arroyo Frías

Aspecto Interpretación de Ameghino (Siglo XIX) Revisión Geoarqueológica (Siglo XXI)
Antigüedad de los Restos Plioceno (Terciario), millones de años. Holoceno temprano, entre 10.500 y 12.750 años de antigüedad.
Capa Geológica “Pampeano Superior”, considerado el sustrato antiguo de la pampa. Secuencia “Luján Rojo” del Pleistoceno tardío.
Contexto del Hallazgo Sitio de ocupación in situ, prueba de coexistencia prolongada. Probablemente un enterratorio humano intrusivo en sedimentos más antiguos.
Significado El hombre se originó en las pampas argentinas. Uno de los restos humanos más antiguos de la región pampeana.

El Legado de Frías: Un Debate que Continúa

Aunque la ciencia moderna ha corregido la cronología de Ameghino, el valor de su trabajo en el Arroyo Frías es innegable. Su rigurosidad para describir la estratigrafía, su atención al detalle en la recolección de evidencias y su valentía para desafiar los dogmas científicos de su época lo consolidan como un pionero de la paleontología y la arqueología en Argentina. El hallazgo de Frías, aunque no probó la existencia del hombre terciario, sí demostró una notable antigüedad para el poblamiento humano en la región pampeana. Los restos humanos, hoy resguardados en el Museo de La Plata, siguen siendo un testimonio invaluable de los primeros grupos humanos que habitaron estas llanuras, compartiendo el paisaje con los últimos gigantes de la Edad de Hielo. La historia del “Hombre de Frías” es, en definitiva, la historia de una búsqueda apasionada de nuestros orígenes, un recordatorio de que cada capa de sedimento bajo nuestros pies puede contener una pieza clave de nuestro pasado.

¿Qué restos encontró Florentino Ameghino?
En 1881 Ameghino describió los restos humanos del arroyo Frías como su descubrimiento más importante ya que lo consideraba el más antiguo al atribuirlo a su Pampeano Superior de edad pliocena.

Preguntas Frecuentes

¿Qué restos encontró Florentino Ameghino en el Arroyo Frías?

En su excavación principal (1872-1874), Ameghino encontró restos óseos humanos desarticulados (costillas, falanges, vértebras), fragmentos de carbón, tierra quemada, artefactos líticos (piedras trabajadas) y restos de animales extintos de la megafauna, como gliptodontes, todo mezclado en la misma capa geológica.

¿Por qué fue tan polémico el hallazgo de Ameghino?

Fue polémico porque Ameghino afirmó que los restos pertenecían al período Plioceno, lo que implicaba una antigüedad de millones de años para la presencia humana en América. Esto contradecía radicalmente el consenso científico de la época, que postulaba un poblamiento mucho más reciente del continente, y además sugería un origen sudamericano para la humanidad, una idea revolucionaria y desafiante.

¿Qué antigüedad real tienen los restos del “Hombre de Frías”?

Gracias a técnicas de datación por radiocarbono (AMS) realizadas en el siglo XXI, se ha determinado que los restos humanos del Arroyo Frías tienen una antigüedad calibrada de entre 10.550 y 12.750 años antes del presente. Esto los ubica en la transición entre el Pleistoceno final y el Holoceno inicial, convirtiéndolos en unos de los pobladores más antiguos conocidos de la región pampeana.

¿Qué era el “Pampeano Superior” que mencionaba Ameghino?

El “Pampeano Superior” era el nombre que Ameghino le dio a una formación geológica de sedimentos loessoides (limos) de color rojizo que él creía que pertenecían a la época Pliocena. Consideraba que era la capa más antigua visible en la región. Hoy, esas mismas capas se identifican como depósitos del Pleistoceno tardío, mucho más recientes de lo que él supuso.